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La mujer de los sueños

julio 12, 2014

 sueños

Con los tres parpados abiertos mira la mujer de los sueños. Ella vive en los sueños extraños de esos en los que las escaleras que no llevan a ninguna parte acaban entre nubes de hojalata y macetas de anis estrella, esos sueños torcidos desde el principio hasta el final, donde todos son nadie y la ganas de bailar son ganas de nadar y ganas de beber agua de chía mirando la pared del cuarto azul.

La mujer de los sueños respira hondo y espeso aire anaranjado brillante y huele como un bollo de pan de plastilina comestible. Aspirar expirar, morir entre las piedritas de río que se acumulan en este bosque desértico y tenebrosamente exuberante.

Entre la comunidad de sus hermanas bellas como las flores de maíz seco, la mujer de los sueños se entretiene comiendo hormigas con la lengua de los pies y descansa volando por el cauce seco de tres ríos gemelos.

Cuando la mujer sueña, los pies le pesan como si no pudieran elevarse y entonces obligada a caminar, visita las casas de los rinocerontes y de los conejos, de los mirlos y de los humanos.

En sus sueños están las canciones y las palmas, las danzas circulares, el viento propicio, los monos dorados y el polvo de sol.

En mis sueños está la mujer que me mira distraídamente con su ojo izquierdo.

En tus sueños la mujer salta como loca derramando sin querer el gozo que traía para ti.

El hombre

julio 12, 2014

En los tiempos antiguos de los inicios del ser humano en la tierra, en la época en que los animales y las plantas se comunicaban con el hombre y el hombre aun podía hablar con Dios, sucedió que un varón amoroso y bueno miró a su esposa embarazada, y luego observó a las demás mujeres de la aldea amamantando a sus pequeños y mientras iba caminando y mirando todo ese amor, se llenó de indignación y secreta envidía, se pasaba los días enojado mirando el creciente vientre de la feliz mujer con la que vivia y aunque sabía que en ella crecía el fruto de su amor no podía dejar de preguntarse en qué podía ayudar, o qué es lo que tendría mal, porqué Dios no lo había elegido a él, definitivamente el más fuerte de los dos y el más valiente y apto para defender un bebé, ¿porqué su fuerza no servía para llevar una criatura y porqué tenía pechos inservibles para alimentar a sus hijos?.

Y así cuando el milagro de la vida culminó en el alumbramiento de su bebé en la penumbra complice del interior de su cabaña, entre ritos y cantos de las viejas mujeres conocedoras de todos los secretos. El hombre se sintió aún más insultado e inservible, en el colmo de su ira se internó en el bosque y con su arco certero cargado de rabia le disparó al sol, a las aves que volaban en lo alto de las cordilleras a las fieras con dientes capaces de perforar y hacer trizas los huesos y siguió su camino alimentandose de frutos del bosque y agua salvaje de montaña. Clamaba a Dios preguntando ¿qué tiene la mujer? ¿qué es lo que me falta?

Poco a poco su ira se fue calmando y empezó a preocuparse por su mujer y su hijo. Entonces su Dios le habló: le dijo “insensato, ¿acaso crees que me equivoco? cada cosa tiene su lugar y su labor en mi creación, regresa por donde has venido” el hombre se dio cuenta de lo importante que era para su familia, que sin él no sobrevivirían, que debían de estar muy solos y desvalidos sin nadie que velara por ellos, su mujer recien parida no podría salir a cazar, ni siquiera podría ir por agua y las mujeres de la comunidad tenían muchas otras cosas de que ocuparse, sus propias necesidades.

Los más pronto que pudo regresó a su aldea, con hilos de palma tejío una hamaca y la llenó de frutas y de animales buenos para comer, Se acercó a su casa con el corazón palpitante, deseaba abrazar a su esposa y cargar a su hijo, oler su piel y mirarse en sus ojos. Cuando llegó sintió por fin la calma, el amor y la esperanza. Sabía que estaba en su lugar.

Su mujer lo miró con los ojos transparentes de quien ama, tomó el bebé y lo colocó en la hamaca de palma que traía el hombre, “estoy cansada” le dijo y el hombre entendió y salió con su hijo a recibir las felicitaciones de los demás hombres de la aldea, a ocupar su lugar en el consejo en el que sólo los padres ingresaban y caminó desde entonces con la cabeza erguida y siempre que su hijo despertaba lo llevaba en brazos, y cuando dormía se lo ataba con la hamaca y cuando el bebé creció le enseñó a cazar, a nadar y a recolectar las mejores plantas y frutas, a pensar y reflexionar.

Y es así que entendió lo que era ser un padre, y con su bebé atado al cuerpo supo lo que sentía su mujer al estar embarazada, lo que se sentía ser madre, o casi.

La mujer de fuego

marzo 13, 2014

fuegoLa larga cabellera que se seca al sol y la mirada que se dirige hacia su interior pero que quema a quien la mira de frente demasiado tiempo, las manos largas y angulosas, inmóviles, las uñas romas y las venas salientes latiendo a simple vista, la piel oscura y la fiereza en cada poro de la piel.
La mujer que está en la puerta tiene dos mil quinientos tambores en el pecho, el estómago le hierve en lava caliente y en su cráneo habitan tres soles brillantes. Canta canciones de cuna que se escuchan en todas las casas, y su voz tiene eco en cada mujer que camina cabizbaja, que calla, que espera en medio de la desesperanza. Aunque algunas crean que la mujer de fuego las ha olvidado eso no es así y aun en medio del más frío y húmedo pantano, en medio de la muerte, del hastío o del terror más absoluto pueden verla acercarse el vuelo, orando junto a la mujer que ha perdido a su hijo al nacer, tomando de la mano a la anciana que ya no recuerda quien es o abrazando a la niña maltratada.
La mujer de fuego cauteriza con el toque de sus labios, y sus susurros entibian los corazones. En su regazo se empollan las semillas, los huevos y las ideas más arriesgadas, cuando corre siembra volcanes y cuando grita se calcinan los bosques, su cabello trepida sobre su espalda y su respiración consume el oxígeno de una comunidad entera.
La mujer de fuego danza con sus hermanos, se eleva entre las rocas estelares o penetra en las profundidades de la tierra, vive de sol, de llamas, de su propio ardor y su felicidad que quema, cuando canta se para en el centro del círculo de sus hermanos y cantan con ella todos los que aman, los valientes, los decididos, los que no necesitan de la ira para florecer en llamas.
Todos la necesitan y lo saben, pero casi nadie quiere pagar el precio de tenerla por compañía, ella observa a los hombres morir de frío, de apatía, de cobardía y de soledad pero no puede ni quiere ir a donde no la llaman, a donde no tienen nada para alimentarla.
Cuando tiene tiempo la mujer de fuego se para en una puerta y espera, escucha y ora y cuando es invitada a pasar, entra y ¡bendito el hogar que la invita! porque será recompensado más allá de lo que la imaginación alcance por albergar a la mujer de fuego.

Del agua

enero 19, 2013
La mujer del agua está callada, medita desde el remolino que no se la traga, que le agita los cabellos sin moverla.
la mujer del agua respira casi tranquila, el agua no le entra en los pulmones, no le bloquea la voz ni le arruga las yemas de los dedos.
La mujer del agua nació de cinco gotas unidas con perspicacia por una bruja dueña de todas las edades: una lágrima dulce, de esas que provocan los chistes inesperados en los  niños. una gota de orina con sangre de una mujer en estado fértil, una gota de sudor de un hombre que hacía el amor, una gota de la saliva del último beso de un anciano y una gota de agua del mar de ese mar tan antiguo y siempre renovado por el tributo de los ríos.
La mujer de agua está sola, la fauna que la rodea la respeta tanto que hace como que la ignora. El mar la deja crecer en sus entrañas y la tierra la calienta con sus volcanes submarinos.
La mujer del agua es enorme por dentro, aprendió la grandeza en su infancia pues la pasó
 en las profundidades abisales donde  recibió los abrazos necesarios de calamares gigantescos, fue amamantada por una ballena e iluminó su cabello negrísimo con medusas fulgurantes mientras jugaba con las crías de los leones marinos.
Pero eso fue hace tantísimo tiempo, ahora la mujer prefiere los bajos cerca de las playas rocosas esas que le permiten sentir el sol y sentarse entre las algas verdesazules en las que  tan bien se confunden  sus largas y brillantes uñas que parece que se ondulan con el agua y se refugia en los remolinos que las olas provocan cerca de los acantilados, le apasiona el movimiento circular y atrayente que se renueva con cada vuelta y es capaz de succionar el cargamento completo de algún barco ingenuo pero que a ella   la fortalece.
La mujer del agua te espera un poco más adelante, sonríe con una mueca extraña porque sabe que ya estas cerca, agudiza la mirada penetrante, guarda silencio, tensa los músculos, alerta. Está hambrienta y eso la pone un poquito furiosa pero no temas, no saltará para atacarte, eres tu quien caerá en ella.

Rostizado de otoño

noviembre 16, 2012

En esta época en la que las calabazas de hallowen languidecen en los jardines o en algún rincón de las fruterias del super, les invito a probar esta deliciosa y saludable receta en su versión más sencilla:

Trocear un kilo de calabaza de hallowen pelada y sin semillas (betermut o de Castilla) cortar en rodajas tres calabacitas italianas y 250 gramos de champiñones y picar en cubos 4 jitomates firmes y rojos.

Coloca los anteriores ingredientes en un refractario apto para horno y sazona con aceite de oliva, sal, albahaca y tomillo frescos.

Hornea a 180 grados centígrados de 30 a 40 minutos, retira del horno, espolvorea con queso feta  y disfruta¡

 

La mujer del desierto

junio 27, 2012

La mujer del desierto está cansada, ya no disfruta del  completo cielo estrellado, no puede saborear la dulzura de los dátiles ni agradecer el agua salubre del oasis, la mujer del desierto vaga errante entre las dunas siempre cambiantes con el sol tostándole la mirada y el viento siempre soplando a su favor. La mujer del desierto es un mito extendido, las tribus nómadas tratan de evitarla sin saber que ella las evitará primero, cuentan de ella cosas asombrosas: que descansa bajo su propia sombra,  que puede hablar con las serpientes o que extrae de un cactus lo necesario para vivir todo el año, la llaman bruja y le temen tanto como la veneran pero nunca la reconocerían los que quizá lleguen a verla; una simple mujer con un niño atado a su espalda.

La mujer del desierto sabe cosas: sabe que hace mucho tiempo vivió en una selva, que bebió de la corriente de un caudaloso río y que tuvo una familia, una tribu que la acompañaba. Pero como todo lo que dura mucho tiempo, la mujer del desierto  se ha quedado casi sola, y camina todos los días porque sabe que los seres humanos la necesitan, necesitan sus lágrimas para mojar la arena caliente y germinar la escasa vida que los sustenta, necesitan su sabiduría para sobrevivir en un ambiente tan inhóspito y también necesitan, aunque no lo saben,  del miedo que ella les provoca.

Mitología de las antimusas

enero 16, 2012

Mitología de las antimusas

Hace muchísimo tiempo cuando la tierra era una niña aún, y Dios acababa de crear al hombre con tierra, agua y su aliento de vida, existieron tres hermanas mágicas que vinieron a conocer la creación, admiraron la redondez del mundo y los abismos marinos y terrestres pero al ver al hombre notaron la tristeza en sus ojos  y decidieron hacer un juego, Cada una por turnos le daría al hombre algo para ser feliz.

La hermana mayor  pensó en la belleza; llenó los campos de flores y le dio diferentes tonos de color a las nubes, enseñó a los pájaros a entonar sus trinos e hizo las diferentes fases de la luna, el hombre al contemplar la hermosura de la naturaleza fue feliz por mucho tiempo, se la pasaba mirando el cielo fuera de día o de noche, escuchaba a las aves y las imitaba jugando a ser una de ellas, pero después de un tiempo se acostumbró a las cosas bellas y ya no le causaban la misma admiración de antes.

La segunda hermana pensó que el hombre necesitaba comer y descansar entonces dotó de aroma y sabor a los vegetales de la tierra y lo enseñó prepararse una buena cena y a construir una casa cómoda y segura, el hombre se sintió muy dichoso, comió con avidez y durmió largo tiempo disfrutando las comodidades de su vida pero de esto se aburrió aun más rápido. Entonces la tercera hermana dijo, enseñaré al hombre a escribir, de esa forma podrá atrapar a las aves, las nubes y los sabores en el papel y tendrá la felicidad completa, pero el hombre no fue feliz, escribía sin parar, sus ojos se enrojecieron, sus manos se entumieron de tanto sujetar el lápiz. El hombre a pesar de ser infeliz no dejaba de escribir,

Las hermanas mayores al ver lo que pasaba  se convirtieron a sí mismas en susurros  y se acercaron al hombre para disuadirlo de su labor, lo invitaron de nuevo a disfrutar de las cosas bellas que habían creado para él y luego intentaron convencerlo de que escribir era una tontería y que no valía la pena el esfuerzo.

Asustada por lo que ocurría la tercera hermana fue a ver a Dios y le dijo,  ”Señor, tienes que ayudarnos, mis hermanas se han vuelto locas, no logramos hacer feliz al hombre y ya usamos todos nuestros recursos, dinos que es lo que le hace falta al hombre para ser feliz, ´´Dios sonrió y en su infinita sabiduría creo a la mujer; entonces el hombre descubrió el sentido de todas las cosas que le habían dado las hermanas enseñó a la mujer a escribir y le mostró todas las bellezas del campo y la fuerte casa que ahora podrían compartir, y ella a su vez le enseñó el sentido común, la moderación,  el equilibrio y  darle a cada cosa su tiempo y su lugar., entonces  la tercera hermana se sintió satisfecha y buscó a sus hermanas para contarles, mas no las pudo encontrar aunque revisó cada rincón de la tierra con cuidado y cansada regresó al mundo mágico del que había venido.

Desde entonces los seres humanos son felices, pero las hermanas en su locura los acechan y cuando descubren a alguien con la pluma en la mano de inmediato se presentan para desanimarlo, por suerte solo son dos y está visto que no muy efectivas.